La marca

La marca Olio dei Papi tiene una fuerte connotación histórica y territorial, basada en una importante investigación historiográfica que ha demostrado que hoy en día el olivo es, sin duda, la especie arbórea más cultivada en la provincia de Frosinone y en las Lagunas Pontinas.

Los datos históricos de los que disponemos demuestran que, antes de las importantes reformas papales, la apuesta por la mejora de la calidad del aceite y por el impulso del cultivo del olivo tras el motu proprio de Pío VI del 21 de abril de 1778, el cultivo del olivo en esas zonas dependía en gran medida de la satisfacción de las necesidades personales de los propios agricultores o de los señores feudales.

Il marchio

Il marchio Olio dei Papi ha una forte connotazione storica e territoriale che si sviluppa a partire da un importante lavoro di ricerca storiografica dalla quale è emerso che oggi l’Ulivo é sicuramente la specie arborea più coltivata nella provincia di Frosinone e nella zona dell’Agro Pontino.

Grazie ai dati storici in nostro possesso possiamo comprendere come prima delle importanti riforme papaline, dell’impegno al miglioramento qualitativo dell’olio e della spinta alla coltivazione degli uliveti avvenuta a partire dal motu proprio di Pio VI del 21 aprile 1778, la coltivazione dell’ulivo nelle suddette zone fosse estremamente legato al soddisfacimento dei fabbisogni personali dei singoli contadini o feudatari.

La olivicultura

La historia de la olivicultura está estrechamente ligada a las vicisitudes de los diferentes países implicados en las reformas papales, hasta el punto de caracterizar su historia económica y política. Al mismo tiempo, también está vinculada a la vida de las abadías cistercienses y benedictinas. Fueron las comunidades monásticas las que impulsaron la agricultura a partir del año 1000, para lo que recuperaron la tierra de las aguas y plantaron nuevas vides y olivos. Esto permitió al olivo sobrevivir a la Edad Media y lograr su redescubrimiento a partir del año 1700 con la gran acción reformadora de los Estados Pontificios.

L'Olivicoltura

La storia dell’olivicoltura si lega strettamente alle vicissitudini dei diversi paesi coinvolti nelle riforme papaline, tanto da caratterizzarne l’aspetto e la loro storia economica e politica, ma allo stesso tempo é legata anche alla vita delle Abbazie Cistercensi e Benedettine. Sono proprio le comunità monastiche che danno impulso all’agricoltura a partire dall’anno Mille, bonificando i terreni dalle acque e mettendo a dimora nuove piante di vite e ulivo. Tutto ciò ha permesso all’Ulivo di sopravvivere al Medioevo e di arrivare alla sua riscoperta a partire dal 1700 con la grande azione riformatrice dello Stato Pontificio.

La reforma agraria

En una de las medidas más importantes de la reforma agraria iniciada por el Papa Pío VI con el motu proprio del 21 de abril de 1778, se concedió un incentivo de un paolo por cada olivo plantado. Confirmado en 1801 por Pío VII en el famoso motu proprio «Le più colte», en el que el pontífice emprendía toda una serie de medidas destinadas a eliminar las disposiciones restrictivas del comercio dictadas por los papas anteriores, los agricultores estaban obligados a vender su aceite a la annona pública a un precio tan bajo que, a menudo, no cubría los costes de producción.

Por ello, Pío VII, para alejar el fantasma de la hambruna que siempre se cernía sobre el Estado de la Iglesia, decidió abolir todo edicto que obligara a los agricultores a vender sus productos a la annona pública y les concedió el derecho de vender trigo y productos similares en cualquier lugar del Estado, con amplio poder para negociar el precio, al tiempo que aplicaba duras penas para el comercio ilegal fuera de las fronteras de los Estados Pontificios y para los propietarios de tierras no cultivadas. El cultivo del olivo aumentó mucho (se plantaron 200 000 olivos) gracias a la liberalización del comercio y al precio de los productos dentro del Estado.

La reforma agraria

En una de las medidas más importantes de la reforma agraria iniciada por el Papa Pío VI con el motu proprio del 21 de abril de 1778, se concedió un incentivo de un paolo por cada olivo plantado. Confirmado en 1801 por Pío VII en el famoso motu proprio «Le più colte», en el que el pontífice emprendía toda una serie de medidas destinadas a eliminar las disposiciones restrictivas del comercio dictadas por los papas anteriores, los agricultores estaban obligados a vender su aceite a la annona pública a un precio tan bajo que, a menudo, no cubría los costes de producción.

Por ello, Pío VII, para alejar el fantasma de la hambruna que siempre se cernía sobre el Estado de la Iglesia, decidió abolir todo edicto que obligara a los agricultores a vender sus productos a la annona pública y les concedió el derecho de vender trigo y productos similares en cualquier lugar del Estado, con amplio poder para negociar el precio, al tiempo que aplicaba duras penas para el comercio ilegal fuera de las fronteras de los Estados Pontificios y para los propietarios de tierras no cultivadas. El cultivo del olivo aumentó mucho (se plantaron 200 000 olivos) gracias a la liberalización del comercio y al precio de los productos dentro del Estado.

La riforma agraria

In uno dei provvedimenti più importanti della riforma agraria avviata da Papa Pio VI con il “motu proprio” del 21 aprile del 1778,
 si concedeva un premio di un paolo per ogni olivo messo a dimora. Confermato nel 1801 da Pio VII nel famoso motu proprio “Le più colte” nel quale il Pontefice intraprese tutta una serie di provvedimenti volti all’eliminazione di disposizioni limitative del commercio, emanate dai precedenti pontefici, gli agricoltori infatti erano obbligati a vendere l’olio, alla pubblica Annona ad un prezzo così basso che spesso non copriva le spese di produzione.

Pio VII, quindi, per allontanare lo spettro della carestia che sempre incombeva sullo Stato della Chiesa, decise di abolire qualsiasi editto che avesse obbligato gli agricoltori a vendere i loro prodotti alla pubblica Annona, concedendo loro la facoltà di vendere grano e prodotti simili in qualsiasi luogo dello Stato, con ampia facoltà di contrattare il prezzo, applicando di contro dure pene per il commercio illegale fuori dai confini dello Stato Pontificio e per i proprietari di terreni incolti. La coltura dell’olivo ebbe un grande incremento (vennero piantate 200.000 olivi) , coadiuvato dalla liberalizzazione del commercio e del prezzo dei prodotti interno allo Stato.

La recuperación del campo

A estas importantes medidas siguieron una serie de acciones para recuperar el campo y reducir el latifundio en el Estado de la Iglesia. 

Al considerar la urgencia de desecar los pantanos para eliminar el peligro de la malaria y comprender que dicha obra requería grandes cantidades de dinero, se decidió que la Cámara Apostólica debía contribuir a los gastos.

La vocación olivícola

En el mismo motu proprio se establecieron incentivos en metálico para la construcción de caseríos, y el pontífice quiso también que los colonos, si lo solicitaban, pudieran obtener del hospital de S. Spirito un expósito o un huérfano para cada familia, con el fin de educarlos e instruirlos en el arte agrícola.

Durante el período de la administración francesa y, en particular, entre 1811 y 1812, además de reconfirmar las opciones de cultivo olivícola de los Estados Pontificios, se realizaron nuevos esfuerzos para sensibilizar a los agricultores. También se asignó una suma de 12 000 francos para fomentar el cultivo del olivo en la zona del sur del Lacio.

En 1813, el territorio destinado al cultivo del olivo aumentó en 27 000 hectáreas. La decisión de continuar con la obra del Estado conquistado subrayó aún más la importancia de la reforma que el papado estaba llevando a cabo, hasta el punto de que, en 1814, tras la caída de Napoleón, Pío VII volvió a tener pleno poder y llevó a cabo la reforma económica y agraria ya iniciada. 

Fue gracias a las innovaciones realizadas en el siglo XIX que la producción olivícola en la zona del sur del Lacio se abrió al mercado europeo y, de ser deficitaria, la balanza comercial romana pasó a ser activa en lo que respecta al aceite de oliva.

La vocazione Olivicola

Nello stesso “Motu Proprio”, furono stabiliti premi in denaro per la costruzione di case coloniche, e iI Pontefice volle anche che i coloni, qualora ne avessero fatto richiesta, potessero ottenere dall’ospedale di S. Spirito un trovatello o un orfano per ciascuna famiglia, allo scopo di educarli e istruirli nell’arte agraria. 



Nel periodo dell’amministrazione francese e in particolare tra il 1811 e 1812 oltre a riconfermare le scelte in campo olivicolo dello stato pontificio, vennero compiuti ulteriori sforzi di sensibilizzazione presso gli agricoltori. Furono anche stanziati 12.000 franchi per incoraggiare la coltura dell’olivo nella zona del Lazio Meridionale.

Nel 1813 il territorio a vocazione olivicola vide un incremento di 27.000 ettari.
La scelta di proseguire l’azione dello stato conquistato avvalora ancora di più l’importanza della riforma che il papato stava compiendo, tanto che nel 1914 dopo la caduta di Napoleone Pio VII tornò nella pienezza dei suoi poteri e portò avanti la già avviata riforma economica ed agraria.
Solo grazie alle innovazioni apportate nel XIX secolo la produzione olivicola del Lazio meridionale si apre al al mercato europeo, da deficitaria, la bilancia commerciale romana divenne rispetto all’olio d’oliva attiva.

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L’olio, così come le piantagioni che caratterizzano oggi l’orogenesi del territorio, sono assolutamente il frutto dei grandi investimenti dello Stato Pontificio.

L’olio, così come le piantagioni che caratterizzano oggi l’orogenesi del territorio, sono assolutamente il frutto dei grandi investimenti dello Stato Pontificio.

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